Los juegos en las clases de español online

Ya nadie pone en duda que para aprender tiene que haber un componente afectivo en lo que se enseña. La emoción es fundamental. “El cerebro solo aprende si hay emoción”, dice Francisco Mora. Por ello, los profesores debemos buscar recursos para conectar con esa emoción y el juego es una herramienta excelente porque despierta el interés y la atención, rompe la monotonía y evoca la curiosidad. Además, superar un reto siempre es un aliciente en sí mismo.

El primer significado de jugar en el diccionario de la RAE es: “Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades”.

Alegría, entretenimiento, diversión, desarrollo de capacidades… ¿Qué más se puede pedir?

Existen multitud de juegos en los que se utiliza el lenguaje (por no decir todos o casi todos) y que podemos llevar al ámbito de la enseñanza del español. Sin embargo, a veces no es fácil encontrar juegos que no conlleven la presencia física del profesor o que no sean para hacerlos en grupo. También hay juegos de mesa que se pueden hacer online (ajedrez, parchís, scrabble, cartas,…) y pueden generar conversación, pero no podemos hacer una partida de dos horas en una clase.

juego

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Actividad lúdica: “¿Quién es quién?”

Objetivos:

  1. Estimular la curiosidad y la comunicación.
  2. Aprender vocabulario.
  3. Reforzar la autoestima de los alumnos.

Desarrollo:

Decimos a los estudiantes que escriban en un papel 3 cualidades personales sobre sí mismos. Puede introducirse la clase recordando vocabulario sobre el tema.

  • Un atributo físico (ej: moreno, alto, pecoso, barbudo, menuda, pelirroja, de nariz respingona…).
  • Una cualidad de su carácter (ej.: alegre, espontánea, creativo, optimista, gracioso, valiente…)
  • Una cualidad que exprese cómo te ven los demás -según tú- (ej.: divertido, tímido, sociable, líder…)

Los papeles no tienen nombre. Se recogen todos y luego se van abriendo uno a uno.

“Morena-tímida-empollona”

quién es quién

¿Quién es?

Quien crea adivinarlo dirá el nombre de una compañera: “Yo creo que es Janine”. Una vez que alguien haya acertado con la persona de que se trata, pedimos a los estudiantes que digan una cualidad positiva de esa persona. Así cada uno se llevará un montón de valoraciones positivas del resto de compañeros: “Janine es muy buena amiga. Es responsable. Me ayuda siempre que se lo pido. Su ropa es original y divertida. Le gustan mucho los animales”.

Por supuesto, todo debe hacerse desde el respeto a los demás y, aunque se acepte el lenguaje coloquial, en ningún caso se permitirá un lenguaje grosero o falto de respeto.

Variante: decir a los estudiantes que se presenten y se describan, agregando una mentira. Los demás compañeros deberán detectar el dato falso y obtendrán puntos por cada acierto. Esto, además, les da un objetivo de escucha a quienes no están hablando.

 

“Enseñar es emocionar”